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Ayer, 9 de enero, se celebró en la Escuela de Ingenierías Industriales la primera arbolada de la Universidad de Málaga en la ampliación del Campus de Teatinos, la cual se enmarca en el programa “Málaga Viva” de lucha contra el cambio climático de la Diputación de Málaga. La UMA, a través del Vicerrectorado de Smart-Campus, desarrolla un programa ambiental donde se dan cabida acciones de formación, sensibilización y divulgación de los pilares de sostenibilidad ambiental y Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) entre la comunidad universitaria y la sociedad.

En la actividad han estado presentes el rector de la Universidad, José Ángel Narváez Bueno, la Vicerrectora de Smart-Campus, Raquel Barco Moreno y el diputado de la Delegación de Medio Ambiente, Cristóbal Ortega, además de una gran representación del equipo de gobierno, decanos y directores de centros de la UMA.

El rector ha sido el encargado de inaugurar el acto con un pequeño discurso donde ha remarcado que “el conocimiento es fundamental para avanzar” y también ha agradecido a la Diputación provincial de Málaga “su generosa donación” ya que los ejemplares plantados han sido cedidos por ella. Además, el rector también ha elogiado a los voluntarios (en su mayoría estudiantes) presentes en el acto.

La Vicerrectora, por su parte, ha remarcado la importancia de una alianza con otras instituciones, como la que ya existe con Diputación, además de agradecer la participación de la comunidad universitaria.

Cristóbal Ortega, durante su discurso ha definido la importancia de un espacio verde y amplio para los jóvenes. “Somos la primera generación que estamos notando los efectos del cambio climático, pero también la última en poder hacer algo”, ha recalcado. Además, ha enmarcado esta actuación dentro del programa provincial Málaga Viva, “un proyecto transversal que sirve, a través de diferentes acciones, para impulsar la lucha contra el cambio climático en la provincia.

Durante la presentación de la actividad también se ha descubierto una placa conmemorativa de este día tan importante para la Universidad de Málaga, que sin duda va a marcar un antes y un después.

Los presentes en la actividad, con ayuda y supervisión del equipo de jardinería, han plantado 27 ejemplares de roble sedoso (Grevillea robusta), una especie alóctona pero que se adapta perfectamente al clima, y que es utilizado como árbol ornamental. Esta actividad estaba planteada para antes de las vacaciones de Navidad, pero por motivos meteorológicos se tuvo que aplazar hasta enero, por lo que ya hay zonas del campus de la Universidad que están repobladas con vegetación, tanto autóctona como alóctona; en total hay unos 200 ejemplares plantados. Las especies con las que se ha llevado a cabo esta importante actividad son:

•          Celtis australis, conocida como “almez”.

•          Grevillea robusta, conocida como “roble sedoso”.

•          Pinus halepensis, conocida como “pino carrasco”.

•          Ceratonia siliqua, conocida como “algarrobo”.

•          Tipuana tipu, conocida como “palo rosa” o “tipa”.

•          Betula alba, conocida como “abedul blanco”.

Con esta arbolada se quiere recalcar la importancia de los paisajes y ecosistemas mediterráneos; ya que son esenciales para la vida en esta región termoclimática, su funcionalidad provee de infinidad de servicios sin los que nuestro desarrollo civilizatorio hubiera sido posible. Algunos ejemplos de estos son:  la polinización, la prevención de inundaciones, la disponibilidad de agua potable y de suelos sanos que hacen posible la producción de alimentos. Esta capacidad de los ecosistemas descansa en la diversidad de especies que los habita y en las interrelaciones funcionales que se establecen entre esas especies. Es un hecho que la pérdida de diversidad específica y funcional repercute negativamente en la gestión sostenible de recursos naturales, tales como el suelo, agua, bosques, humedales, etc. y también puede limitar la producción de alimentos a la población.

Según la FAO “Los grandes árboles de las ciudades son excelentes filtros para los contaminantes urbanos y las pequeñas partículas. Los árboles proporcionan alimentos, como frutas, frutos secos y hojas. Pasar tiempo cerca de los árboles mejora la salud física y mental aumentando los niveles de energía y la velocidad de recuperación, a la vez que descienden la presión arterial y el estrés. Los árboles proporcionan hábitat, alimentos y protección a plantas y animales, aumentando la biodiversidad urbana.”

Fuentes: aulamagna.com, uma.com y elaboración propia.

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